¿Qué es la calificación de hechos en una auditoría fiscal?
En el marco de una auditoría fiscal o del ejercicio de las facultades de comprobación por parte de las autoridades, la calificación de hechos constituye la formalización de los resultados, observaciones, omisiones o irregularidades detectadas durante la revisión.
De acuerdo con el Mtro. Iván José Curiel, socio de la firma TP Legal, esta etapa representa un momento crucial pues funciona como un diagnóstico detallado de la valoración que realiza la autoridad respecto a la contabilidad y las operaciones del contribuyente, y a partir de este punto se puede definir la estrategia para atender lo que señala el SAT.
¿Cómo y cuándo se da a conocer la calificación de hechos?
La forma en que la autoridad notifica estos hallazgos depende de la modalidad de la auditoría:
Visita domiciliaria: la calificación de los hechos se consigna de manera formal en la última acta parcial.
Revisión de gabinete: se da a conocer a través del oficio de observaciones enviado al buzón tributario del contribuyente.
Una vez notificado, el contribuyente tiene pleno conocimiento de su situación real frente a la auditoría.
Legalmente se otorga un plazo de 20 días hábiles para manifestar lo que a su derecho convenga, presentar pruebas o alegatos y atender dichas observaciones antes de que concluya el plazo de la auditoría (el cual suele ser de 12 meses).
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Importancia estratégica de contar con la calificación
Para el contribuyente es fundamental tener oportunamente la calificación de hechos para saber con certeza cómo actuar y activar mecanismos alternativos de resolución en caso de que se quiera optar por ellos. Por ejemplo, iniciar un Acuerdo Conclusivo con la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon).
Esta figura permite suspender los plazos de la auditoría y abre un espacio de mediación no adversarial, en el que el contribuyente puede sentarse con el SAT para explicar detalladamente la información y corregir o variar a su favor lo que imputa la autoridad, evitando así créditos fiscales excesivos o litigios prolongados en tribunales.
Para llevar una auditoría de la mejor manera, el especialista recomienda a las empresas cumplir de manera oportuna con todos los requerimientos de información, pues la falta de atención puede derivar en sanciones, multas u otras consecuencias administrativas.
Curiel enfatiza que la clave del éxito radica en ser preventivos y no reactivos. En un panorama donde las revisiones van a la alza y la autoridad cuestiona rigurosamente la materialidad de cada operación, la seguridad jurídica se construye de antemano, manteniendo el control de la contabilidad y resguardando el registro de cada paso de las operaciones.
Así, la prevención no es simplemente una medida de cumplimiento, sino la estrategia más recomendable para mantener el control de la auditoría desde su origen y asegurar el futuro operativo del negocio.
Con información de Incomex