Precierre fiscal IMMEX 2026: ¿qué deben hacer las empresas antes de diciembre?
El cierre fiscal ya no puede ser una actividad que se realiza al concluir el año en las empresas IMMEX. Ante los retos operativos actuales y las capacidades de revisión del Servicio de Administración Tributaria (SAT), las empresas IMMEX deben migrar hacia un esquema de revisión continua, ejecutando un precierre a mitad del año.
Esta práctica permite a las organizaciones detectar oportunamente diferencias que puedan representar riesgos financieros o de comercio exterior, de acuerdo con lo señalado por Rafael Rubí, office managing partner Tijuana en Grant Thornton, en el webinar de Incomex "Precierre fiscal estratégico 2026 para empresas IMMEX".
¿Qué es el precierre fiscal?
Esta etapa constituye una estimación del cierre del ejercicio fiscal que permite empezar a validar el pago de impuestos y obligaciones en general. Su propósito es que las organizaciones se anticipen y logren un flujo de efectivo más ordenado y estable, para no enfrentarse a desembolsos inesperados.
El especialista puntualizó que la revisión no debe hacerse una sola vez, sino que tiene que actualizarse durante el segundo semestre del año, comenzando con datos de junio y ajustándose conforme avanza el periodo para armonizar las cifras fiscales con impacto en la liquidez. Esta práctica representa seis meses de ventaja frente a la autoridad.
Cuando no se anticipa el resultado fiscal, es común que en marzo del siguiente año se detecte la necesidad de un ajuste al ingreso y se tenga que presentar una declaración complementaria de diciembre, pagando un impuesto con actualización y recargos.
Esto suele exceder lo previsto en el presupuesto de las empresas. El propósito de este análisis continuo es precisamente mitigar ese impacto, que para quienes no lo realizan suele materializarse entre enero y marzo.
Rubí señaló que es fundamental contar con un conocimiento integral de la operación y mantener comunicación constante entre las áreas financiera, de comercio exterior y de nómina.
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Calendario de preparación fiscal
El especialista recomendó el siguiente esquema de actividades como parte del precierre:
| Mes | Actividad |
|---|---|
| Julio | Diagnóstico inicial: conciliación de CFDI y contabilidad, y proyección del resultado fiscal a diciembre con base en el presupuesto de la empresa. |
| Septiembre y octubre | Corrección de la información pendiente detectada en el diagnóstico. |
| Noviembre | Validación de los datos. |
| Diciembre | Ajuste final del resultado fiscal, de modo que en la declaración anual solo se presenten ajustes mínimos por efectos inflacionarios. |
Recomendaciones para un precierre fiscal óptimo
Entre las acciones que las empresas pueden implementar para reducir riesgos fiscales están:
Asegurar la consistencia de la información: comprobar que los ingresos facturados coincidan con los registros contables, los pagos provisionales de impuestos y las notas de crédito; que lo que muestra el visor del SAT coincida con la contabilidad y que las cuotas obrero-patronales estén conciliadas con los CFDI.
Revisar inventarios y activos fijos antes del Safe Harbor: verificar la fuente y certidumbre de datos sobre los inventarios. Por otro lado, es común encontrar bienes importados como activo fijo (tornillos, desarmadores, barras de metal) de forma errónea que se volvieron obsoletos o se extraviaron, sin que se les haya dado el efecto aduanero correspondiente. Se recomienda identificarlos a tiempo y presentar un escrito libre ante la autoridad para excluirlos de la base del Safe Harbor, conforme a la regla miscelánea.
No depender únicamente del Safe Harbor: este mecanismo determina una utilidad fiscal mínima (6.9% sobre activos fijos o 6.5% sobre costos y gastos), pero no valida que esa base sea correcta, ni cubre precios de transferencia, IVA o comercio exterior. El diagnóstico del precierre debe tener un enfoque integral sin limitarse a la fórmula.
Integrar el expediente de defensa: contratos, evidencia de ejecución de servicios, CFDI y complementos, y flujo de pago bancarizado, con correlación entre toda la documentación, la contabilidad y las declaraciones. Este expediente debe integrarse desde ahora, no después de presentar la declaración anual.
Corregir lo que aún sea posible dentro del ejercicio: CFDI con errores, nómina mal timbrada, contratos y documentación pendientes, así como reservas y provisiones. Lo que se corrija entre enero y marzo, o después de presentar la declaración, ya es una acción reactiva y no ofrece la misma protección.
El precierre fiscal deja de ser una revisión de último momento para convertirse en un proceso continuo hasta finalizar el año, que permite analizar la operación de forma óptima, evitar contratiempos y mejorar los resultados financieros de las empresas.
Si quieres conocer más información, consulta la grabación del webinar en este enlace.