Así detecta el SAT riesgos en datos de contribuyentes
La fiscalización electrónica en México opera mediante el cruce automatizado de información que los propios contribuyentes envían al SAT, lo que permite detectar inconsistencias y generar alertas sin necesidad de una auditoría presencial. Entre las fuentes de análisis se encuentran los CFDI, declaraciones, pedimentos y más.
Rafael Rubí, office managing partner Tijuana en Grant Thornton, explica que el modelo actual funciona con base en algoritmos que analizan datos de forma continua.
“La autoridad tiene todos los elementos para hacer una fiscalización sin avisarnos, crear matrices de riesgo y detectar inconsistencias”, señala.
Las 7 fuentes de información
Las revisiones electrónicas se basan en el cruce de siete fuentes principales:
CFDI emitidos y recibidos: es el punto de partida. “Todo nace del CFDI”, ya que son los primeros datos disponibles al fisco.
Contabilidad electrónica: incluye balanzas y registros contables enviados al SAT.
Declaraciones fiscales: comprende pagos provisionales, retenciones, declaración anual y declaraciones informativas.
Pedimentos de comercio exterior: contempla los detalles de importaciones y exportaciones.
Inventarios del Anexo 24: datos de control de las empresas IMMEX, utilizados en auditorías de comercio exterior.
Reportes del Apartado C: contenido que la autoridad puede consultar en tiempo real y contrastar con los inventarios para verificar que coinciden.
DIOT (Declaración Informativa de Operaciones con Terceros): reporte de operaciones con proveedores, utilizado para validar el IVA acreditable.
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¿Qué detecta el algoritmo del SAT?
Entre los principales hallazgos que detecta el sistema se encuentran:
Diferencias en IVA entre DIOT, declaraciones y CFDI, lo que puede impedir devoluciones.
Inconsistencias en periodos entre CFDI y contabilidad electrónica.
Retenciones reportadas en CFDI que no coincidencon los pagos efectuados.
Ingresos declarados que difieren entre CFDI, contabilidad y pagos provisionales.
Discrepancias en inventarios, al comparar Anexo 24 con Apartado C.
Falta de coincidencia en devoluciones de IVA respecto a lo reportado.
Información distinta entre contribuyente y proveedores, especialmente en DIOT.
El riesgo real: la no coincidencia
Cuando se detectan estas inconsistencias, el sistema genera una alerta. A partir de ahí, la autoridad puede revisar periodos anteriores y construir patrones de riesgo.
En ese sentido, una empresa puede cumplir con sus obligaciones fiscales, pero si sus datos no coinciden entre sistemas, el algoritmo puede interpretarlo como un riesgo y detonar una revisión.
El cumplimiento ya no se limita a presentar declaraciones o contar con documentación, sino a garantizar que toda la información fiscal, contable y operativa sea consistente entre sí.
La conciliación permanente de datos se convierte en un elemento clave para evitar que se generen alertas ante la autoridad.
Mantener coherencia entre lo que se reporta en cada sistema no solo reduce riesgos de revisión, sino que permite a las empresas operar con mayor certeza frente a un modelo de fiscalización que analiza en tiempo real y con base en los datos que ellas mismas proporcionan.